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MARCELA FILIPPI PLAZA

  • JOSÉ CARLOS CATAÑO
    OBRA POÉTICA (1975-2007).
    PRE-TEXTOS 2019

    data: 09/10/2019 18.32

    CONCÉDENOS, oh señor, la medida de nuestro infierno

    O, si no, una lucidez para vivir tranquilos.
    No esta desazón de la barca sin mar
    Ni puerto que la ampare-
    Que el amor también ha muerto.
    Haz de nosotros
    Tu pasto de sabiduría. Sángranos hasta amasar
    La alegría de la sangre con lo que del dolor nos queda.
    Configura nuestro cuerpo único
    A la medida de nuestra muerte única.

    Con esos versos en los que resuena el eco de la voz de Rilke comienza la quinta sección de Disparos en el paraíso, el primer libro de José Carlos Cataño y uno de los seis que recoge el espléndido volumen que reúne su Obra poética (1975-2007) en Pre-Textos.
    Lo abre un prólogo en el que Ana Arzoumanian caracteriza la poesía de Cataño con estas líneas iniciales:
    “El estallido de la palabra, el vértigo del tiempo, la voz épica reanudando la trama del mundo, no a través de un proyecto que legitime una filiación, un derecho, sino en la diáspora de una tierra naufragando toda apropiación.
    La fuerza poética de José Carlos Cataño (La Laguna, Islas Canarias, 1954) se imprime mediante una natividad que es un frotamiento de la lengua en el agua. De modo que escribir no será plegarse a la ley de un territorio, sino turbarse en el estallido del volcán.”
    Desde Disparos en el paraíso hasta Lugares que fueron tu rostro, la poesía de José Carlos Cataño ha ido creciendo a través del proceso de elaboración de una obra en marcha sometida a una constante revisión que busca lo nuclear, la almendra de la emoción o lo medular del pensamiento.
    Y en esa búsqueda es fundamental la intensidad verbal, la concentración expresiva y la desnudez como fruto de la decantación de la palabra poética, a la que se somete a una tensión de la que se extrae su mayor potencial significante.
    Ese proceso de abstracción, de elusión de la anécdota y de renuncia a la narratividad fructifica en una poesía de lectura exigente en la que se proyecta la exigencia del autor con su propia obra.
    De esa actitud habla Cataño en este texto, uno de los poemas en prosa de El cónsul del mar del Norte
    Pude haber optado por un tipo de experiencia más presentable, donde la audacia hubiese sido también más inteligible.
    Cuna y madera, talento y principios no me faltaron. Pero prescindí, ay, de maestros, y a nadie tomé para dedicatoria, paráfrasis u homenaje, pues los pocos que despertaron mis simpatías, o estaban muertos o andaban escondidos. Y otro tanto sucedió con los temas en que me las vi. Siempre pertenecían a la otra mirada, la que despierta la sospecha de un desliz en la ciega, armoniosa enormidad del mundo que amenaza con vaciarse en el temblor de una respuesta aplazada.
    La otra mirada es la mirada de los perdedores —fieles vasallos del sinsentido—, cuyo empeño queda rebasado por la ley que unos llaman dios y otros motivo de literatura, de la misma manera que la senda en el valle o la casa en el desierto son finalmente recobrados por la broza y la desolación.
    Y la gente no está para lo difícil. Aplauden el estilo limpio, la intachable conducta, y eso que llaman rigor y lucidez. Aplauden la vida, el método, el triunfo.
    La reflexividad, la hondura lírica, el despojamiento o la búsqueda de la transparencia esencial del ser y la palabra recorren esta poesía, atravesada por temas centrales como el tiempo frágil de la existencia, la memoria, el amor y la muerte, la insularidad y las pérdidas.
    Búsqueda del centro que vertebra una poesía que asume riesgos y se plantea como forma de conocimiento, como aventura ontológica que encuentra su sentido como reflexión sobre el ser y el tiempo al elevarse sobre el desarraigo y el vacío, al explorar lo contingente y los límites del lenguaje.
    En ese camino de desolación es fundamental la noción de éxodo, la imagen del poeta como un extranjero y la preocupación por el lenguaje como lugar habitable, por la escritura como refugio ante la fugacidad.
    Palabra y fugacidad unidas ejemplarmente en versos como estos, de Para enterrar a los muertos en las palabras:

    Al margen de la duda y bajo el sol
    Muere lo que dejo por nombrar
    Que no pensado,
    Pues lento como el río
    Que aspira a mediodía
    Se me muere la vida no en la carne,
    Se me muere la vida en las palabras.

    Ese libro lo cierra esta reflexión sobre la escritura que reúne los temas esenciales de la poesía de José Carlos Cataño:

    Escribir es volver, volver
    A la escritura donde
    Quien vuelve muere
    Y pasa inadvertido
    Al mirar de otro
    Que no mira, escribir
    Es una espera que dibuja
    Y borra por la noche la labor,
    Deshaciendo la noche la labor
    De bordar con letras pintadas
    La noche, la escritura
    Enhebra estrellas en el paño
    Oscuro de un vestido que pasea
    Encima de un puente o en la mirada
    Que sigue la ida y vuelta de una cara
    Indiferente,
    Así somos el que regresa
    Y el que espera esa vuelta,
    El ser saqueado que a la orilla vuelve
    Y la orilla ignota y saqueante,
    Lo uno y lo otro,
    Separados por el clavo de la conjunción,
    Esto y aquello, el rostro que se apaga
    Y lo que al fin nos dice y nos desliza
    En el olvido,
    Quebrando las costillas de la barca,
    Las costillas del cielo y de la mente,
    Definitivamente la ilusión
    En el estallido final de la claridad.

    Santos Domínguez
    POEMAS:

    CONCÉDENOS, OH SEÑOR
    I
    Concédenos, oh señor, la medida de nuestro infierno
    O, si no, una lucidez para vivir tranquilos.
    No esta desazón de la barca sin mar
    Ni puerto que la ampare-
    Que el amor también ha muerto.
    Haz de nosotros
    Tu pasto de sabiduría. Sángranos hasta amasar
    La alegría de la sangre con lo que del dolor nos queda.
    Configura nuestro cuerpo único
    A la medida de nuestra muerte única.
    II
    En la seca prisión del viento
    Que comulga la unión extática
    Con ausencia de realidad -que es el mal, nuestro infierno
    frondoso de conciencia desterrada,
    Escúchanos, oh señor, en la morada de tu apego,
    Desprende tus fundidos labios
    Y que el sol nutra el gesto,
    Del camino que se oculta, del destino que comienza.
    III
    Concédenos, oh señor, la medida de lo que cae
    Y penetra por la marca de nuestro exilio,
    Donde baila, palmotea
    Una alegría extraña, fruto del fondo,
    Amparo de lo que arriba se desgarra
    Y consume entre las redes
    De una vida martirizada.
    Que éstos son nuestros pocos actos,
    Que sostienen reiteradas debilidades.
    Su constelación redime, helado soplo
    Como la Vía Láctea
    En una frase comprometedora.
    IV
    Señor, en esa luna que arrastran los escombros en la playa
    No alcanza el océano de la serenidad,
    Y nuestra labor es estéril pero ayuda
    A una desesperación más próxima
    Entre llanto y coraje, cuando expulsamos
    Los cadáveres de un estado de imperfecta unión.
    La luna que desgarra la marea,
    Los guijarros que dudan si romperla,
    No gozan de su medio, y la cabeza
    No recobrará su interior vacío.
    Pues la orilla que gime es el grito de la luna
    Y de otros cuerpos invisibles, apedreados;
    Espíritus en tortura como un vino de buen color
    Y amargo y áspero para quien lo bebe.
    Porque quien nombró la luna y mi espíritu
    Entre los cuerpos invisibles
    No les dio su sentido exacto.
    V
    Y el grito logrado no será más que los otros,
    Colgados del espacio junto a las voces,
    Los susurros y quejidos del guerrero
    Que combate contra los sí-mismos.
    Mantennos, oh señor, en latitud invisible;
    Remuévenos, de vez en cuando,
    En el cieno de la terrible, concreta, primera tierra,
    Nuestro único compañero,
    Nuestro puro y único guardián,
    En donde nace el doble que nos sustenta.
    VI
    Concédenos, oh señor, el derecho, pues acaso
    ¿No es justo que cacemos a nuestros jueces?
    Es justo, necesario y justificable
    Por el camino del sendero indirecto
    Luchar porque te justifiquen en un postrer gesto-
    En las postrimerías de la necesidad.

    LOS RÍOS DE LA MEMORIA
    El otro día se derritió lava en el Mwenzi. Una placa oceánica se incrustó bajo el continente, refundió el magma de la Montaña Que Brilla y provocó un alud de lodo y piedras.
    La imagen de los sobrevivientes hacía pensar en los jóvenes que, durante el rito de iniciación, se untan el cuerpo con arcilla blanca para despedir a las tinieblas de la infancia.
    El cerebro también tiene sus placas oceánicas, que se desploman y florecen en la lengua de los poetas. Y los ríos de la memoria -ramas, cadáveres y cenizas- transcurren hacia las blancas tinieblas de la infancia.

    AMORES ILUSTRES
    Yo también podría decir algo acerca de eso. Guardaos vuestras estrellas polares, vuestras interminables noches de amor, vuestras damas exquisitas, vuestras hembras calientes como una mañana por Nyangabulé. Tanto me da.
    Acaso el amor sea el instante en que tiemblan dos cuerpos demorando derramarse el uno en el otro, los ojos en los ojos, la lengua en el secreto previo al desfallecimiento.
    Su rostro no era hermoso y era persona de pocas palabras. Tenía desde noviembre no sé qué semilla en agua, y ayer, como quien dice, se convirtió en un tallo finísimo, imparable, en la alegría de la casa.
    Tanto me río de lo que sobrevive al verano, que ya sé lo que es suficiente.

    LE CROCODILE ET MALLARMÉ
    Eugène Mallarmé, ilustre profesor del Colegio de Francia, publica en 1899 su monumental Histoire Naturelle du Crocodile Africain. Un año más tarde tiene ocasión de pisar el continente negro.
    Ahora se encuentra en Rwonga, ante su primer ejemplar vivo de la especie. La sangre, de pronto, se le hiela, el cocodrilo avanza y Eugène Mallarmé se sube a un banano.
    Erguido sobre los cuartos traseros, el monstruo repta y se encarama.
    Las últimas palabras del sabio, según los desconsolados testigos, fueron estas:
    -Mais non! Mais non! Les crocodiles ne montent pas aux arbres!

    FUISTEIS BUENOS CONMIGO
    Odia con todo el rencor, con todo el resentimiento que aún llevas en las entrañas. Y no temas, porque hasta la crueldad más abyecta revienta por sí sola como baya madura.
    Odia, no por cada golpe recibido - eso es lo más fácil-, sino por aquello que ya nunca recordarás. Que lo único que podrá iluminar tu vida será el odio.
    Y por innobles que hayan sido tus actos, no olvides dar las gracias a todos y por todo cuando llegues al fin.

    DISPAROS EN EL PARAÍSO

    VI
    Solo

    Al caer octubre
    Otra vez los árboles
    Remueven los pesares
    Y la luz duda
    Tanteando cuerpos escurridizos.
    La voz y la mirada se despeñan
    En el mismo abrazo.
    abro los ojos y no hay nadie.

    SI YO NUNCA
    Vienen los días, acaban las frases,
    En esta nave abandonada que llamo dios,
    Como si fuera la primera vez, el motivo
    De no sabe qué anunciación.
    El sereno trazado de los astros
    Sobre alguna parte resplandecía.

    Grave laguna, ¿son tus ojos
    O son castigo
    Las llagas que mecen mis brazos?
    En las viejas casas cerradas,
    Palomares enfermos,
    No ha vuelto a oírse la luz del día,
    Ni la sangre ya corre
    Por las avenidas del viento.
    Bebiendo
    El transcurso indolente de las horas,
    Las sombras abatidas
    De la herida en el alma.
    Habré muerto, pues vuelvo
    A las calles aquellas y dicen conocerme.

     

    Opera poetica (1975-2007) Pre-Textos 2019

    CONCEDICI, oh signore, la misura del nostro inferno
    O, in caso contrario, una lucidità per vivere tranquilli.
    Non questa desolazione della barca senza mare
    Né di un porto che la protegga
    Che anche l’amore è morto.
    Fai di noi
    Il tuo pascolo di saggezza. Facci sanguinare per impastare
    La gioia del sangue con ciò che del dolore ci resta.
    Configura il nostro corpo unico
    Sulla misura della nostra morte unica.

    Con quei versi in cui risuona l'eco della voce di Rilke, inizia la quinta sezione di Disparos en el paraíso , il primo libro di José Carlos Cataño e uno dei sei che raccoglie lo splendido volume che riunisce la sua Opera poetica (1975-2007 ) in Pre-Textos.
    Lo apre un prologo in cui Ana Arzoumanian caratterizza la poesia di Cataño con queste linee iniziali:
    “L'esplosione della parola, la vertigine del tempo, la voce epica che riprende la trama del mondo, non attraverso un progetto che legittimi una filiazione, un diritto, bensì nella diaspora di una terra che inabissa ogni appropriazione.
    La forza poetica di José Carlos Cataño (La Laguna, Isole Canarie, 1954-2019) si imprime mediante una nascita che è uno strofinamento della lingua nell'acqua. Per cui la scrittura non sarà un piegarsi alla legge di un territorio, bensì turbarsi nell'eruzione del vulcano. "
    Da Disparos en el paraíso a Lugares que fueron tu rostro, la poesia di José Carlos Cataño è cresciuta attraverso il processo di elaborazione di un'opera in marcia, sottoposta a una revisione costante che cerca il nucleo, il frutto dell'emozione o il midollo del pensiero.
    E in questa ricerca è fondamentale l'intensità verbale, la concentrazione espressiva come frutto della decantazione della parola poetica, che è soggetta a una tensione da cui viene estratto il suo più grande potenziale significativo.
    Quel processo di astrazione, di elusione dall'aneddoto e di rinuncia alla narratività redditizia in una poesia dalla lettura impegnativa nella quale si proietta l'esigenza dell'autore con la propria opera.
    Di questo atteggiamento parla Cataño in questo testo, in una delle poesie in prosa di El cónsul del mar del Norte:
    Avrei potuto optare per un tipo di esperienza più presentabile, in cui l'audacia sarebbe stata anche più intellegibile.
    Culla e robustezza, talento e principi non mi mancavano. Ma, purtroppo, non ho tenuto conto, dei maestri, e non ho considerato nessuno per dediche, parafrasi oppure omaggi, poiché i pochi che hanno risvegliato le mie simpatie, erano morti o si erano nascosti. E lo stesso è accaduto nelle vicende in cui mi ci sono trovato. Appartenevano sempre all'altro sguardo, quello che suscita il sospetto di una caduta nella cieca, armoniosa enormità del mondo, mentre questo minaccia di svuotarsi nel tremore di una risposta .
    L'altro aspetto è lo sguardo dei perdenti - fedeli vassalli di ciò che è privo di senso - il cui impegno viene superato dalla legge che alcuni chiamano dio e altri motivo della letteratura, allo stesso modo in cui il sentiero nella valle o la casa nel deserto sono finalmente recuperati dal sottobosco e dalla desolazione.
    E la gente non approva le cose difficili. Applaudono lo stile pulito, la condotta impeccabile, e ciò che chiamano rigore e lucidità. Applaudono la vita, il metodo, il trionfo.
    La flessibilità, la profondità lirica, lo spogliarsi o la ricerca della trasparenza essenziale dell'essere e la parola , percorrono questa poesia attraversata da temi centrali come il fragile tempo dell'esistenza, la memoria, l'amore e la morte, l'insularità e le perdite.
    Ricerca del centro che dota di struttura una poesia che assume rischi e si propone come forma di conoscenza, come avventura ontologica che trova il suo senso come riflessione sull'essere e sul tempo, mentre si eleva sullo sradicamento e sul vuoto, quando esplora il contingente e i limiti del linguaggio.
    In quel cammino di desolazione è fondamentale la nozione di esodo, l'immagine del poeta come straniero e la preoccupazione per la lingua come luogo abitabile, per la scrittura come rifugio dinanzi alla fugacità.

    Parola e fugacità unite in modo esemplare in versi come questi, di Para enterrar a los muertos:

    A margine del dubbio e sotto il sole
    Muore ciò non nomino più
    Che non pensato,
    Dunque lento come il fiume
    Che aspira a mezzogiorno
    Mi muore la vita non nella carne,
    Mi muore la vita nelle parole.

    Quel libro lo chiude una riflessione sulla scrittura che riunisce i temi essenziali della poesia di José Carlos Cataño:

    Escribir es volver, volver
    Alla scrittura dove
    Chi torna muore
    E passa inavvertito
    Nel guardare di un altro
    Che non guarda, scrivere
    E' un'attesa che disegna
    E cancella di notte il lavoro,
    Disfacendo la notte il lavoro
    Del ricamare con lettere dipinte
    La notte, la scrittura
    Inanella le stelle nel panno
    Scuro di un vestito che passeggia
    Su un ponte o nello sguardo
    Che segue l'andata e il ritorno di un volto
    Indifferente,
    Quindi siamo noi che torniamo
    E che aspettiamo quel ritorno,
    L'essere saccheggiato che alla riva torna
    E la riva ignota che saccheggia,
    L'uno e l'altro,
    separati dal chiodo della congiunzione,
    Questo e quello, il volto che si spegne
    E ciò che alla fine ci dice e ci fa scivolare
    Nell'oblio,
    Rompendo le costole della barca,
    Le costole del cielo e della mente
    Definitivamente l'illusione
    Nell'ultima esplosione della chiarezza.
    Santos Domínguez

    POESIE:

    CONCEDICI, OH SIGNORE
    I
    Concedici, oh signore, la misura del nostro inferno
    O, in caso contrario, una lucidità per vivere tranquilli.
    Non questa desolazione della barca senza mare
    Né di un porto che la protegga-
    Che anche l’amore è morto.
    Fai di noi
    Il tuo pascolo di saggezza. Facci sanguinare per impastare
    La gioia del sangue con ciò che del dolore ci resta.
    Configura il nostro corpo unico
    Sulla misura della nostra morte unica.
    II
    Nella secca prigione del vento
    Che unisce unione estatica
    Con assenza di realtà - che è il male, il nostro inferno
    frondoso di coscienza bandita,
    Ascoltaci, oh signore, nella dimora del tuo legame,
    Stacca le tue labbra fuse
    E possa il sole nutrire il gesto,
    Del sentiero nascosto, del destino che comincia.
    III
    Concedici, oh signore, la misura di ciò che cade
    E penetra attraverso il segno del nostro esilio,
    Dove balla, applaude
    Una strana gioia, frutto dello sfondo,
    Protezione di ciò che sopra si strappa
    E consuma tra le reti
    Di una vita martirizzata.
    Che questi sono i nostri pochi atti,
    Che sostengono reiterate debolezze.
    La sua costellazione redime, gelido soffio
    Come la Via Lattea
    In una frase compromettente.
    IV
    Signore, quella luna che i detriti trascinano sulla spiaggia
    Non arriva all'oceano della serenità,
    E il nostro lavoro è sterile ma aiuta
    Una disperazione più prossima
    Tra pianto e rabbia, quando espelliamo
    I cadaveri da uno stato d’imperfetta unione.
    La luna che strappa la marea,
    I sassi che dubitano se spezzarla,
    Non godono della loro condizione e la testa
    Non recupererà il suo interiore vuoto.
    Ebbene la riva che geme è il grido della luna
    E di altri corpi invisibili, lapidati;
    Spiriti in tortura come un vino dal bel colore
    E amaro e aspro per chi lo beve.
    Perché chi ha menzionato la luna e il mio spirito
    Tra i corpi invisibili
    Non ha dato loro il senso esatto.
    V
    E il grido raggiunto non è altro che gli altri,
    Appesi allo spazio insieme alle voci,
    I sussurri e lamenti del guerriero
    Che combatte contro tutti i sé-stessi.
    Mantienici, oh signore, in latitudine invisibile;
    Rimuovici, di tanto in tanto,
    Nel fango della terribile, concreta, prima terra,
    Il nostro unico compagno,
    Il nostro puro e unico guardiano,
    Dove nasce il doppio che ci sostiene.
    VI
    Concedici, oh signore, il diritto, o forse
    Non è giusto cacciare i nostri giudici?
    È giusto, necessario e giustificabile
    Lungo il percorso del sentiero indiretto
    Lottare affinché ti giustifichino in un gesto posteriore-
    Nelle estremità del bisogno.

    I FIUMI DELLA MEMORIA
    L’altro giorno la lava si è fusa nel Mwenzi. Una placca oceanica si è incrostata sotto il continente, ha rifuso il magma della Montagna Che Brilla e ha provocato una valanga di fango e pietre.
    L'immagine dei sopravvissuti faceva pensare ai giovani che, durante il rito d’iniziazione, si ungono il corpo con argilla bianca per congedarsi dalle tenebre dell'infanzia.
    Anche il cervello ha le sue placche oceaniche, che collassano e fioriscono nella lingua dei poeti. E i fiumi della memoria - rami, cadaveri e cenere - scorrono verso le bianche tenebre dell'infanzia.

    AMORI ILLUSTRI
    Anch’io potrei dire qualcosa al riguardo. Custodite le vostre stelle polari, le vostre interminabili notti d'amore, le vostre squisite dame, le vostre femmine calde come una mattina per Nyangabulé. Per me fa lo stesso.
    Forse l'amore è l’istante in cui due corpi tremano, ritardando l’effondersi l'uno nell'altro, gli occhi negli occhi, la lingua nel segreto previo allo svenimento.
    Il suo volto non era bello ed era persona di poche parole. Aveva fin da novembre non so quale seme in acqua, e ieri, come si suol dire, si è trasformato in un sottilissimo gambo, incontenibile, nella gioia della casa.
    Rido così tanto di ciò che sopravvive all’estate, che so già cos’è sufficiente.

    LE CROCODILE ET MALLARMÉ
    Eugène Mallarmé, illustre professore del Collegio di Francia, pubblica nel 1899 la sua monumentale Histoire Naturelle du Crocodile Africain. Un anno dopo ha l'opportunità di mettere piede nel continente nero.
    Ora si trova a Rwonga, davanti al suo primo esemplare vivo della specie. Il sangue, all’improvviso, gli si gela, il coccodrillo avanza e Eugène Mallarmé sale su un banano.
    Eretto sui quarti posteriori, il mostro striscia e si arrampica.
    Le ultime parole del saggio, secondo gli sconsolati testimoni, furono queste:
    -Mais non! Mais non! Les crocodiles ne montent pas aux arbres!

    SIETE STATI BUONI CON ME
    Odia con tutto il tuo rancore, con tutto il risentimento che porti ancora nelle viscere. E non temere, perché perfino la crudeltà più abietta scoppia da sé come una bacca matura.
    Odia, non per ogni colpo ricevuto - questa è la cosa più semplice - ma per tutto ciò che mai più ricorderai. Che l'unica cosa che potrà illuminare la tua vita sarà l'odio.
    E per quanto ignobili siano state le tue azioni, non dimenticare di ringraziare tutti e per tutto quando giungerai alla fine.

    SPARI IN PARADISO
    Solo
    Quando cade ottobre
    Gli alberi di nuovo
    Rimuovono i dispiaceri
    E la luce dubita
    Tastando corpi inafferrabili.
    La luce e lo sguardo si gettano
    Nello stesso abbraccio.
    Apro gli occhi e non c’é nessuno.

    SE IO MAI
    Arrivano i giorni, finiscono le frasi,
    Su questa nave abbandonata che chiamo dio,
    Come se fosse la prima volta, il motivo
    Di non si sa quale annuncio.
    Il sereno tracciato degli astri
    Da qualche parte risplendeva.

    LUOGO DI NASCITA
    Grave laguna, sono i tuoi occhi
    O sono castigo
    Le piaghe che cullano le mie braccia?
    Nelle vecchie case chiuse,
    Colombaie sofferenti,
    Non si è sentita di nuovo la luce del giorno,
    Nemmeno il sangue scorre più
    Nei viali del vento.
    Bebendo
    Il trascorrere indolente delle ore,
    Le ombre abbattute
    Della ferita nell'anima.
    Sarò morto, dunque, tornerò
    In quelle strade e dicono di conoscermi.

  • LA BREVITA' POETICA
    DI ANA MARIA DEL RE

    data: 02/10/2019 18.16

           La poesia della venezuelana Ana María Del Re raccolta finora in tre splendidi libri (Trazos, Nocturnos e La noche todavía) è un magnifico esempio di concisione espressiva. La brevità, che in alcuni dei suoi cultori non ha smesso di essere una semplice forma, acquista in lei la difficile profondità di una poetica.
    Quell’apparenza dei suoi testi, più che una retorica, è un dialogo con l’istante. A partire dalle poesie di Trazos la sua opera esplora una luminosa concentrazione della parola. Lo fa perché le interessa di più l’emozione vissuta in essa (“la sua nostalgia/la sua intima penuria”) che lo sfoggio verbale che potrebbe riprodurla. Più vicino alla trasparenza che alla maschera - per dirlo con parole a lei molto care - Ana María Del Re vive e indaga anche di notte: una notte in cui il sole resta alle finestre, con la sua rosa bianca, sola, “fino all’arrivo dell’alba”.
    Traduttrice e studiosa della poesia in diverse lingue, Ana María Del Re ha lasciato, per le sue poesie, lo spazio della limpidezza, sebbene ci sia cultura - e ce n’è - nella sua vita. E di ciò i lettori le sono grati.
    E questi nella presente selezione apprezzeranno, oltre al paesaggio della notte, alcune pagine che sono corpo. Per essere più preciso, poesie che sono un palpito. Come si sa, i palpiti non durano a lungo. Hanno, nel dire di San Tommaso, “l’abbondanza giusta”. Io stesso ora, leggendo Ana María Del Re, sento che nel silenzio “canta un uccello” sulla pagina, e io rispondo.
    Si riempie la notte e qui rimango.

    ---------

    La poesía de la venezolana Ana María Del Re, reunida hasta ahora en tres espléndidos libros (Trazos, Nocturnos y La noche todavía) es un magnífico ejemplo de concisión expresiva. La brevedad, que en algunos de sus cultores no ha pasado de ser una simple forma, adquiere en ella la difícil hondura de una poética.
    Esa primera apariencia de sus textos (51 palabras tienen los dos poemas más largos de esta selección), antes que una retórica, es un diálogo con el instante. Desde los poemas de Trazos su obra explora una luminosa concentración de la palabra. Lo hace porque le importa más la emoción vivida en ella (“su nostalgia/ su íntima penuria”) que el despliegue verbal que podría reproducirla. Más cerca de la transparencia que de la máscara -para decirlo con vocablos de su afecto-, Ana María Del Re también vive e indaga en la noche: una noche en la que el sol permanece en las ventanas, con su rosa blanca, sola, “hasta que llegue el alba”.
    Traductora y estudiosa de la poesía en varios idiomas, Ana María Del Re ha dejado para sus poemas el espacio de la limpidez, por más cultura literaria que haya –la hay- en su vida. Y eso se lo agradecemos los lectores.
    En esta selección apreciarán, además del paisaje de la noche, unas páginas que son cuerpo. Mejor dicho, unos poemas que son un latido. Como se sabe, los latidos no duran mucho. Tienen, al decir de Santo Tomás, “la abundancia justa”. Yo mismo ahora, leyendo a Ana María Del Re, siento que en medio del silencio “canta un pájaro” en la página, y que yo le respondo.
    Se llena la noche y aquí me quedo.

    Freddy Castillo Castellanos
    versione italiana di Marcela Filippi Plaza

    ---------

    Non scrivi la poesia
    ma la sua nostalgia
    la sua intima penuria
    *
    Parola scissa
    il tuo nome
    segno appena
    *
    Una nuvola dorata
    piccolissima
    illumina il cielo
    Dura solo un instante
    il prolungato
    istante
    in cui la guardo
    *
    Un trifoglio di sette foglie
    cresce nel giardino contiguo
    Nessuno ha osato guardarlo
    *
    E’ aprile
    sulle rive del Gran Lago
    e vediamo fiorire i tulipani
    Di nuovo il tuo volto
    attraversato dal raggio
    la mano che accarezza
    la rotondità perfetta dell’istante
    Arrivano sussurri
    arrivano raffiche
    Tutta la notte il sole
    alle finestre
    Il non ancora detto
    l’imminente
    il suo fermo splendore
    *
    Come parlare di tramonti
    e di alte maree?
    Arsero tanti soli
    quell’estate
    Forse il mare
    è l’indizio
    di un mormorio
    più profondo
    Tra desideri
    e nostalgie
    la vita passa
    come la poesia

    (dal libro Trazos)

    No escribes el poema
    sino su nostalgia
    su íntima penuria

    *
    Palabra escindida
    tu nombre
    trazo apenas
    *
    Una nube dorada
    pequeñísima
    alumbra el cielo
    Dura sólo un instante
    el prolongado
    instante
    en que la miro
    *
    Un trébol de siete hojas
    crece en el jardín contiguo
    Nadie ha osado mirarlo
    *
    Es abril
    a orillas del Gran Lago
    y vemos florecer los tulipanes
    Es de nuevo tu rostro
    cruzado
    por el rayo
    la mano que acaricia
    la redondez perfecta del instante
    Llegan susurros
    llegan ráfagas
    Toda la noche el sol
    en las ventanas
    Lo todavía no dicho
    lo inminente
    su firme resplandor
    *
    ¿Cómo hablar de atardeceres
    y pleamares?
    Ardieron tantos soles
    aquel verano
    Quizás el mar
    sea el indicio
    de un murmullo
    más hondo
    Entre deseos
    y nostalgias
    se nos pasa la vida
    como el poema


    (del libro Trazos)

    ***
    Imperversa un vento gelido
    sul ramo della quercia
    Un uomo solitario
    attraversa il bosco
    con una bussola rotta
    Sento il crepitare
    di cristalli
    un grido che dice il mio nome
    *
    Riposa
    anima mia
    Lasciati sedurre dal silenzio
    Non è ancora finita
    la notte
    *
    La rosa bianca
    è sola
    in mezzo alla notte
    Non ha paura
    conosce il suo destino:
    essere rosa bianca
    fino all’arrivo dell’alba
    *
    La dama balla nuda
    illuminata
    nella gran sala
    dai tendaggi rossi
    Le sue mani lunghe
    e ondulanti
    tracciano segni incrociati
    in aria
    Spunta il giorno nella città di bronzo
    un orologio di sabbia si ferma
    un candelabro cade
    Il cavaliere dalla spada
    scruta in un angolo
    e impugna l’arma

    (dal libro Nocturnos)

    Arrecia un viento helado
    en la rama
    del roble
    Un hombre solitario
    cruza el bosque
    con una brújula rota
    Escucho un crujir
    de cristales
    Un grito que me nombra
    *
    Descansa
    alma mía
    Déjate seducir por el silencio
    Aún no ha cesado
    la noche
    *
    La rosa blanca
    está sola
    en medio de la noche
    No siente miedo
    conoce su destino:
    ser rosa blanca
    hasta que llegue el alba
    *
    La dama baila desnuda
    iluminada
    en la gran sala
    de cortinajes rojos
    Sus manos largas
    y ondulantes
    trazan signos cruzados
    en el aire
    Amanece en la ciudad de bronce
    Un reloj de arena se detiene
    Un candelabro cae
    El caballero de la espada
    acecha en un rincón
    y empuña el arma

    (del libro Nocturnos)

    ***
    La mansuetudine
    dell’acqua
    nel canale oscuro
    Un airone bianco
    immobile
    sulla pietra
    Filiera di alte luci
    che ancora non illuminano
    Case addormentate vicino al canale
    tutte uguali
    a esse stesse
    Dove conduce
    questa quiete?
    *
    I soli bianchi
    del deserto
    il tatto delle dune
    La tua mano scivolando
    sulla tiepida pelle
    della pagina
    Il poema
    una palpitazione
    nel buio
    *
    Bisogno
    di averti accanto a me
    nella penombra
    di una stanza
    intatta
    L’uno nell’altro
    L’uno sognandosi
    nell’altro
    mentre scorre
    la notte
    *
    La notte ancora
    e tu così lontano
    Forse ti sveglieranno
    altre albe
    altre voci
    Qui le acque
    han portato via tutto
    tranne il tuo nome
    *
    Canta un uccello
    un altro gli risponde
    Bastano due voci
    per riempire la notte
    *
    Coloro che camminano
    di notte
    a volte
    non sono passeggianti
    sono quelli
    che ritornano
    alla ricerca
    della loro ombra
    *
    Il canto
    degli uccelli
    nella mattina
    limpida
    Noi ascoltandolo
    *
    Il poeta
    recita antichi versi
    che solo ascolta
    il vento
    *
    In tempi di oscurità
    concedici Signore
    la parola accesa

    (dal libro La noche todavía)

    La mansedumbre
    del agua
    en el canal oscuro
    Una garza blanca
    inmóvil
    sobre la piedra
    Hilera de altas luces
    que aún
    no alumbran
    Casas dormidas junto al canal
    todas iguales
    a sí mismas
    ¿Hacia dónde conduce
    esta quietud?
    *
    Los soles blancos
    del desierto
    el tacto
    de las dunas
    Tu mano deslizándose
    por la piel tibia
    de la página
    El poema
    un latido
    en lo oscuro
    *
    Necesidad
    de tenerte a mi lado
    en la penumbra
    de una habitación
    intacta
    Uno en el otro
    uno soñándose
    en el otro
    mientras sigue
    la noche
    *
    La noche todavía
    y tú tan lejos
    Acaso te despierten
    otros amaneceres
    otras voces
    Aquí las aguas
    se lo han llevado todo
    menos tu nombre
    *
    Canta un pájaro
    otro le responde
    Bastan dos voces
    para llenar la noche
    *
    Los que caminan
    de noche
    a veces
    no son paseantes
    Son aquellos
    que regresan
    en busca
    de su sombra
    *
    El canto
    de los pájaros
    en la mañana
    limpia
    Nosotros escuchándolo
    *
    El poeta
    recita antiguos versos
    que sólo escucha
    el viento
    *
    En tiempos de oscuridad
    concédenos Señor
    la palabra encendida

    (del libro La noche todavía)

    ***
    Cresce una rosa
    Tra i vecchi muri
    Qualcuno la guarda
    *
    Cade la notte
    Sulle torri bianche
    Tutto è silenzio
    *
    Giunge l’inverno
    il cipresso è solo
    sulla collina
    *
    In autunno
    la solitaria notte
    custodisce un segreto

    (da un libro inedito di haiku)

    Crece una rosa
    Entre los viejos muros
    Alguien la mira.
    *
    Cae la noche
    Sobre las torres blancas
    Todo es silencio.
    *
    Llega el invierno
    el ciprés está solo
    en la colina.
    *
    En el otoño
    la solitaria noche
    guarda un secreto.
    (de un libro inédito de haikús)
    ***
    Mi rendi
    quel sapore di ciliegie
    il sentiero sulla collina
    la cappella solitaria
    Mi rendi
    il tempo
    sul filo
    di una spada

    (Inedito)

    Me devuelves
    aquel sabor a cerezas
    el sendero en la colina
    la capilla solitaria
    Me devuelves
    el tiempo
    en el filo
    de una espada.

    (Inédito)
    Ana María Del Re
    versione italiana di Marcela Filippi

    ***
    Ana María Del Re (Caracas 1944-2019) . Poeta e traduttrice. Laureata in lettere e in francese presso l’Università Centrale del Venezuela. Ha conseguito un Master in Letteratura ispanoamericana presso l’Università Simón Bolívar dove è stata docente dal 1975 fino al 2000 ed è stata una delle coordinatrici dell’Atelier Letterario “Anagrama”. Ha fequentato corsi di specializzazione per il dottorato in letteratura presso l’Università La Sorbonne (Parigi).
    Ha tradotto i poeti italiani Umberto Saba, Giuseppe Ungaretti, Eugenio Montale, Mario Luzi, Roberto Mussapi; J. R. Wilcock; il poeta francese Eugene Guillevic. Ha tradotto in italiano il libro Amante del poeta Rafael Cadenas.
    Ha pubblicato i libri di poesia Trazos (Barcellona, Spagna, 1990), Nocturnos, Nocturnes(Soumagne, Belgio, 1998, edizione bilingue) e La noche todavía (Caracas, Bid & Co. Editore, 2007), La nuit encore (Agneaux, France, Eds. du Frisson Esthétique, 2014. Edizione bilingue).
    E ‘stata responsabile della selezione, prologo, cronologia e bibliografia dell’opera poetica del cileno Humberto Díaz-Casanueva (Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1988).
    Traduzioni in spagnolo e in italiano:
    •Juan Rodolfo Wilcock, Poesie. Prólogo, selezione e traduzione. Caracas, Editorial Fundarte, Col. Breves, N. 31, 1985. 52 pagg.
    •Umberto Saba, Il canzoniere. Antologia poetica e lettere scelte. Introduzione, selezione, traduzione, cronologia e note. Caracas, Monte Avila editores, 1990. 176 pagg.
    •Eugene Guillevic, Del reino. Presentazione, traduzione e intervista . Caracas, Monte Avila editores y Equinoccio, edizioni dell’Università Simón Bolívar, 1997. 193 pagg.
    •Roberto Mussapi, El polvo y el fuego. La polvere e il fuoco. Antologia poetica. Traduzione e note. Caracas, coedizione della Casa della Poesía J.A. Pérez Bonalde con l’Istituto Italiano di Cultura. 1999. 91 pagg.
    •Eugene Guillevic, Magnificat (Include tre libri di poesia: Magnificat, Ella, Del silencio). Presentazione, traduzione e note. Caracas, Fondo editorial Pequeña Venecia, N.96, 2002. 119 pagg. Edizione patrocinata dall’Ambasciata di Francia in Venezuela.
    •Eugenio Montale, Selezione di poesie, in Mostra della poesia. Gli italiani/ Los italianos. Los venezolanos/ I venezuelani. Edizione bilingue italiano-spagnolo. Caracas, Bid & Co. editore, Collana Poesis, 2008. Edizione patrocinata dall’Università Centrale del Venezuela, Edizioni della Biblioteca, EBUC.
    •Rafael Cadenas, Amante. Edizione bilingue spagnolo-italiano. Caracas, Bid & Co. editore, Collana Poesis, 2011. Edizione patrocinata da Trefymaca C.A.
    •Carlo Collodi, Las aventuras de Pinocho. Historia de un muñeco/Le avventure di Pinocchio. Storia di un burattino. Caracas, Fundavag, 2017.
    •Giuseppe Ungaretti, Selezione di poesie e saggi. Di prossima pubblicazione.

    *
    Ana María Del Re nació en Caracas. Poeta y traductora. Licenciada en Letras y en Francés Superior en la Universidad Central de Venezuela. Realizó estudios para la Maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Simón Bolívar, donde ejerció la docencia desde 1975 hasta el 2000 y fue una de las coordinadoras del Taller Literario “Anagrama”. Siguió cursos de especialización para el Doctorado en Literatura en la Universidad de La Sorbona (París).
    Ha traducido a los poetas italianos Umberto Saba, Giuseppe Ungaretti, Eugenio Montale, Mario Luzi, Roberto Mussapi; a J. R. Wilcock; al poeta francés Eugene Guillevic. Realizó la traducción al italiano del libro Amante del poeta Rafael Cadenas.
    Ha publicado los poemarios Trazos (Barcelona, España, 1990), Nocturnos, Nocturnes (Soumagne, Bélgica, 1998, edición bilingüe) y La noche todavía (Caracas, Bid & Co. Editor, 2007), La nuit encore (Agneaux, France, Eds. du Frisson Esthétique, 2014. Edición bilingüe).
    Tuvo a su cargo la selección, el prólogo, la cronología y la bibliografía de la Obra Poética del chileno Humberto Díaz-Casanueva (Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1988).
    Traducciones al español y al italiano:
    •Juan Rodolfo Wilcock, Poemas. Prólogo, selección y traducción. Caracas, Editorial Fundarte, Col. Breves, N. 31, 1985. 52 págs.
    •Umberto Saba, El cancionero. Antología poética y cartas escogidas. Introducción, selección, traducción, cronología y notas. Caracas, Monte Avila editores, 1990. 176 págs.
    •Eugene Guillevic, Del reino. Presentación, traducción y entrevista. Caracas, Monte Avila editores y Equinoccio, ediciones de la Universidad Simón Bolívar, 1997. 193 págs.
    •Roberto Mussapi, El polvo y el fuego. La polvere e il fuoco. Antología poética. Traducción y notas. Caracas, coedición de la Casa de la Poesía J.A. Pérez Bonalde con el Istituto Italiano di Cultura. 1999. 91 págs.
    •Eugene Guillevic, Magnificat (Incluye tres poemarios: Magnificat, Ella, Del silencio). Presentación, traducción y notas. Caracas, Fondo editorial Pequeña Venecia, N.96, 2002. 119 págs. Edición patrocinada por la Embajada de Francia en Venezuela.
    •Eugenio Montale, Selección de poemas, en Mostra della poesia. Gli italiani/ Los italianos. Los venezolanos/ I venezuelani. Edición bilingüe italiano-español. Caracas, Bid & Co. editor, Colección Poesis, 2008. Edición patrocinada por la Universidad Central de Venezuela, Ediciones de la Biblioteca, EBUC.
    •Rafael Cadenas, Amante. Edición bilingüe español-italiano. Caracas, Bid & Co. editor, Colección Poesis, 2011. Edición patrocinada por Trefymaca C.A.
    •Carlo Collodi, Las aventuras de Pinocho. Historia de un muñeco/Le avventure di Pinocchio. Storia di un burattino. Caracas, Fundavag, 2017.
    •Giuseppe Ungaretti, Selección de poemas y ensayos. De próxima aparición.
    a cura di Freddy Castillo Castellanos e Marcela Filippi

  • 5 POESIE DI FREDDY CASTILLO CASTELLANOS

    data: 27/09/2019 12.04

    Cinque poesie dello scrittore venezuelano Freddy Castillo Castellanos, fra l'altro fondatore dell’Università Nazionale Sperimentale di Yaracuy, da me tradotte in italiano. 

    CETRERÍA

    Amaba la alquimia y los poemas
    Era letrado triste y ardoroso
    Le compuso a Constanza algunos versos
    que llegaron a sonar purísimos
    en la noche siciliana
    Pero su fuerte eran el trono y la caza
    Disponía de halconeros y de pajes
    con esa rara complacencia
    que suelen tener los sabios cuando aman
    Nada le hicieron a su alma dos excomuniones
    anodinas y torpes como todas

    Era primo de Tomás de Aquino

    Era poderoso pero también poeta
    rareza que la Historia y Platón
    no comprendieron nunca
    menos la vida turbia
    de los pobres ejércitos del Papa

    Se llamaba bellamente Federico II de Suabia

    FALCONERIA

    Amava l’alchimia e le poesie
    Era letterato triste e ardente
    Compose alcuni versi per Costanza
    che suonarono purissimi
    nella notte siciliana
    Ma il suo forte era il trono e la caccia
    Disponeva di falconi e di paggi
    con quella rara compiacenza
    che sono soliti avere i saggi quando amano
    Nulla fecero alla sua anima due scomuniche
    anodine e ottuse come tutte

    Era cugino di Tommaso d’Aquino

    Era potente ma anche poeta
    rarità che la storia e Platone
    non compresero mai
    ancor meno la vita torbida
    dei poveri eserciti del Papa

    Si chiamava bellamente Federico II di Svevia

    ----------

    MNEMÓSINE

    La memoria y el azar poseen hilos secretos que se cruzan en su lugar predilecto: el laberinto.
    La memoria tiene pasadizos ocultos, pero no se pierde. Tú te pierdes en ella.
    Perder la memoria, en realidad, es perderse en la memoria. Es perder su hilo.
    La memoria también es un bosque. Sus árboles, a veces, no te dejan verla. Procura siempre alcanzar un claro en su interior y trata de leer desde allí a María Zambrano, como quien celebra un ritual arcaico.
    La memoria tiene vida propia. Tú no la tienes. Ella te tiene a ti.
    La memoria tiene más futuro que pasado, aunque contenga todos los pasados.
    La memoria puede ser silenciosa e invisible, pero está ahí, más viva que nunca, acechándote.
    Cuando la memoria habla, tú callas. Cuando la memoria calla, tú ni hablas ni escribes. Te dejas llevar por su rumor.
    La memoria no escribe hoy porque lo escribió todo mañana.
    La memoria atesora personajes que parecen perdidos para siempre. Un día, que puede ser hoy, uno de esos personajes aparece y te dice lo que nunca se atrevió a decirte hace décadas. Son las viejas celadas de Mnemósine, madre de todas las musas.
    La memoria se detiene algunas veces y rememora. Después vuelve con más bríos y te inunda.
    La memoria es una mañana en el mar porque dos amantes escuchan el aria de las Bachianas brasileiras Nro. 5 de Villalobos.
    La memoria es un territorio infinito, un légamo que no termina.
    Pero la memoria suele dislocar su brújula y se va al pasado, por irse al futuro.
    Se equivocó la memoria. Se equivocaba.

    MNEMOSINE

    La memoria e il caso posseggono fili segreti che si incrociano nel loro luogo prediletto: il labirinto.
    La memoria ha passaggi occulti, ma non si perde. Tu ti perdi in essa.
    Perdere la memoria, in realtà, è perdersi nella memoria. E’ perdere il suo filo.
    La memoria è anche un bosco. I suoi alberi, a volte, non ti permettono di vederla.
    Procura sempre di raggiungere una radura al suo interno e cerca di leggere da lì
    Maria Zambrano, come chi celebra un rituale arcaico.
    La memoria ha vita propria. Tu non ce l'hai. Lei ha te.
    La memoria ha più futuro che passato, sebbene contenga tutti i passati.
    La memoria può essere silenziosa e invisibile, ma è lì, più che mai a braccarti.
    Quando la memoria parla, tu taci. Quando la memoria tace, tu non parli né scrivi. Ti lasci trasportare dai suoi rumori.
    La memoria non scrive oggi perché ha scritto tutto domani.
    La memoria raccoglie personaggi che sembrano perduti per sempre. Un giorno, che può essere oggi, uno di quei personaggi appare e ti dice ciò che non ha mai osato dirti da decadi. Sono le vecchie insidie di Mnemosine, madre di tutte le muse.
    La memoria qualche volta si ferma e rimembra. Dopo torna con più brio e ti inonda.
    La memoria è una mattina al mare perché due amanti ascoltano l'aria delle Brachianas Brasileiras nro 5 di Villa-Lobos.
    La memoria è un territorio infinito, un limo che non finisce.
    Ma la memoria di solito disloca la sua bussola e se ne va al passato, per andare al futuro.
    Si è sbagliata la memoria. Si sbagliava.

    ----------

    ROTHKO

    Han salido del convento.
    Él la toma de la mano y miran el cielo de Florencia.
    Por la dulzura de su Anunciación
    y por el espacio armonioso de sus frescos,
    invocan, agradecidos,
    el nombre de Fra Angelico.
    Hace poco, en Roma, supieron
    que ella dará a luz el próximo diciembre.
    Un dulce asombro los conmueve.

    ROTHKO

    Sono usciti dal convento.
    Lui la prende per mano e guardano il cielo di Firenze.
    Per la dolcezza della sua Annunciazione
    e per lo spazio armonioso dei suoi affreschi,
    invocano, grati,
    il nome di Fra Angelico.
    Recentemente, a Roma, hanno saputo
    che lei darà alla luce il prossimo dicembre.
    Un dolce stupore li commuove.

    --------

    EL PAISAJE SOY YO

    El paisaje invisible.
    El hombre ante el paisaje invisible, es el paisaje.
    Ante el paisaje total,
    el hombre siempre se hace invisible.

    IL PAESAGGIO SONO IO

    Il paesaggio invisibile.
    L’uomo davanti al paesaggio invisibile, è il paesaggio.
    Davanti al paesaggio totale,
    l’uomo sempre diventa invisibile.

    -------

    DOS PAVESIANAS Y UN GATO

    I
    Porque la siento en el aire,
    lo que me gusta de Roma
    es su manera de perder el tiempo.
    Si bebo una copa,
    no es como en Turín.
    Allá bebo de rabia…
    En cambio, en Roma,
    siento que el vino
    entra y me recrea por dentro.
    Y sueño que el mundo es un camino infinito,
    como Roma.

    II
    No sé si vengo de la colina o del valle,
    de los bosques o de una casa con balcones.
    Este pueblo, donde no he nacido,
    durante mucho tiempo fue para mí el universo.
    En él se cultiva la uva que se vende en Canelli.
    También, se recogen las trufas
    y se llevan a Alba.
    Tengo para mí que las colinitas de Canelli
    son la puerta del mundo.


    DUE PAVESIANE E UN GATTO

    I
    Perché la sento nell’aria,
    ciò che mi piace di Roma
    è la sua maniera di perdere tempo.
    Se bevo un bicchiere,
    non è come a Torino.
    Là bevo per rabbia...
    Invece, a Roma,
    sento che il vino
    entra e mi ricrea dentro.
    E sogno che il mondo sia un cammino infinito,
    come Roma.

    II
    Non so se vengo dalla collina o dalla valle,
    dai boschi o da una casa con balconi.
    Questo paese, dove non sono nato
    durante molto tempo fu per me l’universo.
    In esso si coltiva l’uva che si vende a Canelli.
    Parimenti, si raccolgono i tartufi
    e si portano ad Alba.
    Tengo per me che le collinette di Canelli
    siano la porta del mondo.

     

    (1) Freddy Castillo Castellanos (1959). Avvocato, scrittore e docente nato a Barquisimeto (Venezuela), dove risiede. Rettore-Fondatore dell’Università Nazionale Sperimentale di Yaracuy (1999-2011). Direttore e professore di seminari e di laboratori di poesia presso la Casa de las Letras “Antonio Arráiz”. È stato membro del consiglio direttivo della casa editrice Biblioteca Ayacucho ed è stato membro del consiglio dei lettori della casa editrice Monte Ávila, Caracas. Autore dei seguenti libri di saggi letterari: Incisioni; Sucre, il più sereno degli eroismi, La scienza della cavalleria andante; La gastronomia come patrimonio immateriale. Ha fondato e diretto le riviste letterarie Letra Continua e Papel Abierto.

     

  • LE POESIE STRANIERE
    DI DOMINGUEZ RAMOS

    data: 14/07/2019 20.09

    “Un canto straniero”. E’ il titolo di un volume di poesie di Santo Dominguez Ramos, poeta e critico letterario spagnolo, che vedrà la luce nel prossimo autunno. Introduzione di Freddy Castillo Castellanos. Traduzioni e cura di Marcela Filippi Plaza. Anticipiamo l’introduzione di Castillo Castellanos e alcune poesie di Domínguez Ramos.
     
    Quando il poeta Félix Grande, nel presentare uno dei suoi libri, disse: “Santos Domínguez cammina e cammina con la forza indistruttibile di chi porta in spalla il suo sacco di dolore, la sua emozione di esistere e le sue consolanti parole genesiache”, stava affermando una presenza irriducibile: quella della parola come centro matrice della sua creazione. Senza di essa, né il dolore né l'emozione di esistente sarebbero tali. Lo sono, perché il poeta è stato in grado di dare loro vita nelle sue pagine.
    Nel ricco panorama della poesia spagnola degli ultimi decenni, si sottolinea il nome di Santos Domínguez Ramos (Cáceres, Spagna, 1955), autore, anche di gli altri libri eccellenti: Las provincias del fríoEn un bosque extranjeroLas sílabas del tiempoLuna y ciencia nocturnaEl viento sobre el agua y Principio de Incertidumbre.
    Lo si riconosce da una cadenza di echi o di vocaboli che si succedono per fornire il profilo preciso di un'immagine, sia esso un testo dall'impronta metafisica o dall'affettuosa ricreazione di un personaggio. Penso che in quest'opera  c sia una sorta di "marchio Domínguez" a servizio della luce. Meglio detto:della sua ricerca. Una luce che illumina strade vecchie o sconosciute e recupera territori ed esseri dimenticati.
    I suoi testi invocano letture, paesaggi e ombre protettive, che si rivelano di volta in volta in una delicata esplorazione  della memoria. Anzi: diventano poco a poco memoria. Una sorta di immaginario, non nel modo "culturalistico" come alcuni un tempo erano soliti fare; appare come un grande telone, perché il poeta è anche memoria, e lo è perché gli autori e i personaggi che ha  letto (o visto o sentito) sono parte importante della sua vita. Domínguez dice, in un verso che ha risuonato in me borgesianamente."Siamo la nostra memoria  in un paesaggio" (Persistenza del fumo). E siamo qualcos'altro, afferma: "Siamo ciò che dimentichiamo". Bisognerebbe aggiungere insieme a Borges e alla sua ontologia negativa, che quest'ultima potrebbe essere provvisoria, perché "Solo una cosa non c'è: è l'oblio".
    Il poeta si volge  al passato, verso una tradizione che lo sostiene e la rende presente: Perché guardiamo sempre / indietro, come l'angelo, / o come la donna dal nome silenzioso / che lasciando Sodoma piangeva il suo passato... / nelle chiare piane del ricordo (...) E’ la luce del passato, la luce più luminosa / e ha, come l'angelo, sulle spalle gli occhi. (Angelus Novus)
    Quell'angelo di Benjamin, quello della tradizione talmudica a cui Paul Klee ha dato gesti e sguardo, trova il giorno torbido. Viene da "le chiare pianure del ricordo", dove il passato rimane come spazio, non come tempo, Se fosse tempo, sarebbe un presente occulto che si porge verso la poesia e la guida: Il ricordo non è tempo: il ricordo è spazio. / Il suo luogo è l'assenza di paesaggi perduti
    In Pastorale d'autunno ci dice: Seduto su una pietra / ho imparato con gli anni a guardare la sera, / al di là del paesaggio, al di là degli uomini.
    Il poeta è anche il lettore, un lettore che davanti ai suoi occhi non ha solo libri. Ha anche -e molto- paesaggi, paesaggi che iniziamo a vedere con i suoi occhi e che finiamo per ricreare davanti allo specchio delle finestre, vedendo noi stessi -commossi-, così come l'autore vede se stesso: Il lettore si alza per guardare la fatica vegetale del paesaggio, / triste come i lunedì nei giardini zoologici. (...) il lettore si alza per guardare se stesso
    sul vetro. / E ora / i suoi occhi non guardano più. / La sera gli restituisce / la sua immagine sul freddo incendio del crepuscolo / in un bosco straniero che non dice il suo nome. / E il lettore non sa più / se la dubbiosa lacrima che cade dal vetro
    è sua o del paesaggio. (Il lettore, un paesaggio)
    Il lettore, col suo dubbio, comincia a capire che, oltre alla memoria, è anche paesaggio. In esso potrà diventare invisibile, ma il suo sguardo saprà sempre dove si nasconde.
    Sebbene denso, il linguaggio sembra leggero nella pagina. Si lascia trasportare dall'orecchio. I versi hanno il volo dell'uccello, un uccello che, come dice il poeta nel primo testo di questo libro, vola come tentativo di ottenere il suono dell'istante e lasciarlo intatto nella pagina.
    Se c'è qualcosa che Santos Domínguez ha, è orecchio, un orecchio che gli permette di non abbandonare mai la sua melodia, anche se di "musica insondabile" si tratti, come quella che accompagna l'ombra del gelo "quando cade nel deserto" (Ieri non ti ho visto in Babilonia).
    La parola come approssimazione dell'esperienza; meglio detto, come unica esperienza: la grande esperienza di una vita dedicata alla poesia e alle sue segrete assonanze. Perché "nella poesia vive una simulazione,/
    il segreto artificio/ verbale della memoria" (Vento di stella). Il poeta cerca di scoprirlo "sotto la luce della sera, sotto il primo quarto/della luna sull'isola", fino a quando la notte giunge nelle note di un oboe  (Scrivere di sera)
    Scoprire fuori dalla Spagna l'eccellente poesia di Santos Domínguez  Ramos è scoprire che la migliore tradizione della sua bella lingua, non è stata abbandonata. Al contrario, è stata arricchita.
    FREDDY CASTILLO CASTELLANOS
    (versione italiana di Marcela Filippi Plaza)
     
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    ROSA DE LA MEMORIA
    Tú, rosa de silencio, tú, luz de la memoria                                                                                    
    (Luis Cernuda)           
     
    Mi memoria es a veces la memoria de un río,
    la gramática cóncava de la fiebre en la herida
    profunda del paisaje,
    el intervalo oscuro de la sangre.
     
    Como llaga erosiva y minuciosa,
    ¿nace o muere la luz en el recuerdo?
    ¿Sale o se pone el sol
    en el ardor sin llama de la ruina?
     
    Otros días mi memoria se remonta hacia arriba,
    sucinta y transitoria, sin puntos cardinales
    por el cauce de un río que yo no he visto nunca.
     
    Tenaz, inapetente,
    en sus orillas pasta un animal tranquilo.
    Sus ojos no me ven.
    Indiferentes, turbios,
    son los ojos del tiempo.
     
    ROSA DELLA MEMORIA
     
    La mia memoria è a volte la memoria di un fiume,
    la grammatica concava della febbre nella ferita
    profonda del paesaggio,
    l'oscuro intervallo del sangue.
     
    Quale ferita erosiva e minuziosa,
    nasce o muore la luce nel ricordo?
    Sorge o tramonta
    nel rogo senza fiamma della rovina?
     
    Altri giorni la mia memoria risale,
    concisa e transitoria, senza punti cardinali
    dall’alveo di un fiume che non ho visto mai.
     
    Tenace, inappetente,
    sulle sue sponde pascola un animale tranquillo.
     
    I suoi occhi non mi vedono.
    Indifferenti, torbidi,
    sono gli occhi del tempo.
     
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    EL ÁRBOL DE LA PACIENCIA
    “Y el Árbol de la Paciencia llevará su fruto”
    Omar Faruk)
     
    He visto lo que vuelve: la lluvia de la tarde,
    los pájaros del tiempo en las almenas,
    su temblor amarillo,
    la simiente de lava en los volcanes.
     
    Secuencia de raíces o signos en el aire,
    un relámpago quieto vibra en el horizonte:
    es la música y llueve sobre el árbol en llamas,
    de raíces amargas y frutos delicados.
     
    Llueve sobre los muertos que no saben que llueve
    y hay ángeles que tiñen de negro con sus alas
    la claridad redonda de la luna.
     
    Enfrían con su luto la luz del equinoccio,
    el fulgor cenital de la pascua de marzo.
     
    Igual que los eclipses,
    destemplan los acordes naturales del mundo,
    alteran la destreza rutinaria del tiempo.
     
    Su canto de ceniza viaja por la secuela
    azul de las galaxias,
    corta como la nieve que afila los tejados
    y arrasa los cimientos
    y quema las pupilas del insomne.
     
    L'ALBERO DELLA PAZIENZA
     
    Ho visto ciò che torna: la pioggia della sera,
    gli uccelli del tempo sui bastioni,
    il loro tremore giallo,
    il seme di lava nei vulcani.
     
    Sequenza di radici o segni nell'aria,
    un lampo immobile vibra all'orizzonte:
    è la musica e piove sull'albero in fiamme,
    di radici amare e frutti delicati.
     
    Piove sui morti che non sanno che piove
    e ci sono angeli che tingono di nero con le loro ali
    il chiarore rotondo della luna.
     
    Raffreddano con il loro lutto la luce dell'equinozio,
    il bagliore zenitale della pasqua di marzo.
     
    Così come le eclissi,
    disarmonizzano gli accordi naturali del mondo,
    alterano la destrezza rutinaria del tempo.
     
    Il loro canto di cenere viaggia attraverso la lesione
    blu delle galassie,
    taglia come la neve che affila i tetti
    e rade al suolo le fondamenta
    e brucia le pupille dell'insonne.
     
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    LA NOCHE DEL COBARDE
    “Y cae la noche, la noche –la hora de la jungla”
    (Robert Lowell)
     
    Su lugar es la noche. Si les ladran los perros,
    si el canto atormentado de un pájaro nocturno
    llega hasta sus orejas de cobarde madera,
    ellos siguen andando por su sombra de peces
    ajenos a las fuentes y a los ríos caudales.
     
    Donde la noche firma sus traiciones
    como los envoltorios, como desechos turbios
    confusamente vienen de donde sopla el viento
    con la astucia del tigre y el miedo de los bueyes.
    Viven en los insomnios del cartón, allí donde el naufragio
    del vidrio y su memoria
    abolida en la muerte civil de la palabras.
     
    Pero entonces la noche lo habrá deshabitado
    con la tristeza negra
    que tienen los armarios de un muerto por sorpresa.
     
     
    LA NOTTE DEL CODARDO
     
    Il suo luogo è la notte. Se gli abbaiano i cani,
    se il canto tormentato di un uccello notturno
    giunge fino alle sue orecchie di legno codardo,
    essi continuano a camminare nella loro ombra di pesci
    estranei alle fonti e ai fiumi copiosi.
     
    Dove la notte firma i suoi tradimenti
    come gli involucri, come torbidi rifiuti
    confusamente vengono da dove soffia il vento
    con l'astuzia della tigre e la paura dei buoi.
     
    Vivono nelle insonnie del cartone, là dove il naufragio
    di vetro e della sua memoria
    abolita nella morte civile delle parole.
     
    Ma allora la notte lo avrà disabitato
    con la tristezza nera
    che hanno gli armadi di un uomo morto di sorpresa.
     
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    ANGELUS NOVUS 
    (Paul Klee)
     
    ¿Por qué miramos siempre
    hacia atrás, como el ángel,
    o como la mujer de silencioso nombre
    que al salir de Sodoma lloraba su pasado
    en las claras planicies del recuerdo,
    en aquella ciudad de la llanura
    donde dejaba en sombra
    la casa abandonada con sus pecados íntimos,
    con sus secretos vicios que envidiaban los dioses?
     
    Antes de hacerse sal
    pudo ver el contorno de una nube de azufre,
    su densidad de fuego,
    la cabeza cortada del caballo,
    la lluvia genital sobre el país del yermo.
     
    En la hora amarilla del viento y del espanto
    tuvo tiempo de ver la confusión de tribus,
    las cansadas trincheras de la furia,
    los últimos cuarteles de un campo de Agramante.
     
    La venganza, la torpe secuela de la envidia
    la convirtió en estatua.
     
    Es la luz del pasado, la luz más luminosa
    y tiene, como el ángel, en la espalda los ojos.
     
    Porque nada hay más turbio que el día que le esperaba
    a Lot bajo las viñas amargas del incesto.
     
    Porque nada hay más turbio
    que el día que nos espera.
     
     
    ANGELUS NOVUS
     
    Perché guardiamo sempre
    indietro, come l'angelo,
    o come la donna dal nome silenzioso
    che lasciando Sodoma piangeva il suo passato
    nelle chiare piane del ricordo,
    in quella città della pianura
    dove lasciava in ombra
    la casa abbandonata con i suoi peccati intimi,
    con i suoi vizi segreti che gli dei invidiavano?
     
    Prima di divenire sale
    poté vedere il contorno di una nuvola di zolfo,
    la sua densità di fuoco,
    la testa mozzata del cavallo,
    la pioggia genitale sul paese dell’ermo.
     
    Nell'ora gialla del vento e della paura
    ebbe il tempo di vedere la confusione di tribù,
    le stanche trincee della furia,
    gli ultimi acquartieramenti di un campo di Agramante.
     
    La vendetta, l’inetta sequela dell'invidia
    la trasformò in statua.
     
    E’ la luce del passato, la luce più luminosa
    e ha, come l'angelo, sulle spalle gli occhi.
     
    Perché nulla è più torbido del giorno che attendeva
    Lot sotto le amare vigne dell'incesto.
     
    Perché nulla è più torbido

    del giorno che ci aspetta.  

  • DESPUÉS DE LAS BATALLAS/DOPO LE BATTAGLIE

    data: 07/03/2019 18.15

    de/di Santos Domínguez Ramos (trad. Marcela Filippi)

    La luz que ordena el mundo después de las batallas
    nace en los manantiales,
    viene al jardín del sueño, al fondo de la casa,
    de un íntimo universo.
     
    De las hierbas amargas que bordean el camino
    y asedian la penumbra silenciosa
    del interior del bosque con la voz encendida
    de los cuentos de invierno, donde la luz se enfría
    sobre el rito mecánico de un animal doméstico
    que hiere de misterio con sus ojos azules.
     
    Un caballo de sombras
    sube desde la alberca de un tiempo de cristal,
    del goteo de las horas
    sobre la fragua negra de la noche.
     
    Sube desde la alberca
    y va a la transparencia del aire y la campana,
    al valle en donde crecen
    los árboles sagrados que limitan el bosque.
     
    Se para en la frontera del barro y de las sílabas,
    en la raíz del mapa que traza la memoria
    con luna y con arena.
     
    Y al borde de la copa donde giran los astros 
    con su preciso ritmo esférico y sus números,
    como el ángel barroco de la niebla
    cruzará la llanura, la sembrará de plata,
    de hierba y de palabras que dirán la materia
    oscura que ahora somos.
     
    Bajo la noche cóncava respirará la angustia
    con pulsación secreta, con ritmo de oleaje.
    Ceniza o confusiones que trae la luz de enero
    después de las batallas.
     
    Y respira en silencio un pájaro de nieve.
     
    La luce che ordina il mondo dopo le battaglie
    nasce nelle sorgenti,
    viene al giardino del sogno, sul retro della casa,
    di un intimo universo.
     
    Dalle erbe amare che fiancheggiano la strada
    e assediano la penombra silenziosa
    dell'interno del bosco con la voce accesa
    dei racconti d'inverno, dove la luce si raffredda
    sul rito meccanico di un animale domestico
    che di mistero ferisce con i suoi occhi blu.
     
    Un cavallo di ombre
    sale dalla vasca di un tempo di cristallo,
    dal fluire delle ore
    sulla fucina nera della notte.
     
    Sale dalla piscina
    e va verso la trasparenza dell'aria e della campana,
    alla valle dove crescono
    gli alberi sacri che limitano il bosco.
     
    Si ferma nella frontiera del fango e delle sillabe,
    nella radice della mappa che traccia la memoria
    con luna e con sabbia.
     
    E sul bordo del calice dove ruotano gli astri
    con il loro preciso ritmo sferico e i loro numeri,
    come l'angelo barocco della nebbia
    attraverserà la pianura, la seminerà d'argento,
    d’erba e di parole che diranno la materia
    oscura che ora siamo.
     
    Sotto la notte concava respirerà l'angustia
    con palpitazione segreta, con ritmo ondoso.
    Cenere o confusioni che porta la luce di gennaio
    dopo le battaglie.
     
    E respira in silenzio un uccello di neve.
     
     
    (del libro “Las sílabas del tiempo”)

  • MI DESTINO SUDAMERICANO: EL ÍNTIMO CUCHILLO EN LA GARGANTA

    data: 20/01/2019 10.17

    IL MIO DESTINO SUDAMERICANO:L’INTIMO COLTELLO IN GOLA

    del Prof. Freddy Castillo Castellanos
    (traduzione Marcela Filippi)
     
    Al fin me encuentro/con mi destino sudamericano, dijo famosamente el doctor Francisco Laprida, en un célebre poema de Borges.De los numerosos estudios y ensayos que ese poema ha provocado,tengo para mí al de Juan Liscano como el más vivo y entrañable. Una vez, en la costa vasca francesa, nuestro poeta tuvo un sueño que le causó tanta impresión, que decidió transcribirlo de inmediato. Esa semana había recibido de la prestigiosa revista Cahiers de l’Herne, la invitación a colaborar en el número que esa importante publicación francesa le dedicaría a Borges. Cuando intentó iniciar el artículo, no pudo avanzar, y optó entonces por leer de nuevo el Poema conjetural. Al concluir la lectura,tuvo una revelación: su sueño había sido ese poema. Recordó las imágenes de un tal Laprade (no Laprida), francés, que cabalgaba un dromedario con rumbo a una pirámide, probablemente egipcia. Laprade y su cabalgadura caen en una fosa que se convierte en un río crecido. De pronto el sueño cambia de escena y aparece una gran mesa en la que se da un banquete. Los comensales son cuadros. En uno de ellos hay una fosa. Liscano, el soñador, se acerca y mira un medallón en el que está escrito Laprade. Levanta su mirada y le pregunta a un mesonero si allí murió Laprade. El hombre le responde que sí, con la cabeza. Liscano se despierta.
    No voy a glosar el magnífico ensayo del autor de Nuevo Mundo Orinoco, sino a decir, simplemente, que el Poema conjetural de Borges, soñado y releído por Liscano, le permitió asociar diversos ejemplos históricos del terrible encuentro entre la cultura y la barbarie. Tampoco voy a referirme a la presencia de Dante en un verso del texto borgeano. Sólo quiero decir que copiaré acá el poema de Borges, porque sigue vivo, resonando duramente en nosotros, venezolanos,frente a nuestro destino:
     
    Poema conjetural
    El doctor Francisco Laprida, asesinado el día 22 de setiembre de 1829 por los montoneros de Aldao, piensa antes de morir:
     
    Zumban las balas en la tarde última.
    Hay viento y hay cenizas en el viento,
    se dispersan el día y la batalla
    deforme, y la victoria es de los otros.
    Vencen los bárbaros, los gauchos vencen.
    Yo, que estudié las leyes y los cánones,
    yo, Francisco Narciso de Laprida,
    cuya voz declaró la independencia
    de estas crueles provincias, derrotado,
    de sangre y de sudor manchado el rostro,
    sin esperanza ni temor, perdido,
    huyo hacia el Sur por arrabales últimos.
    Como aquel capitán del Purgatorio
    que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,
    fue cegado y tumbado por la muerte
    donde un oscuro río pierde el nombre,
    así habré de caer. Hoy es el término.
    La noche lateral de los pantanos
    me acecha y me demora. Oigo los cascos
    de mi caliente muerte que me busca
    con jinetes, con belfos y con lanzas.
    Yo que anhelé ser otro, ser un hombre
    de sentencias, de libros, de dictámenes
    a cielo abierto yaceré entre ciénagas;
    pero me endiosa el pecho inexplicable
    un júbilo secreto. Al fin me encuentro
    con mi destino sudamericano.
    A esta ruinosa tarde me llevaba
    el laberinto múltiple de pasos
    que mis días tejieron desde un día
    de la niñez. Al fin he descubierto
    la recóndita clave de mis años,
    la suerte de Francisco de Laprida,
    la letra que faltaba, la perfecta
    forma que supo Dios desde el principio.
    En el espejo de esta noche alcanzo
    mi insospechado rostro eterno. El círculo
    se va a cerrar. Yo aguardo que así sea.
    Pisan mis pies la sombra de las lanzas
    que me buscan. Las befas de mi muerte,
    los jinetes, las crines, los caballos,
    se ciernen sobre mí... Ya el primer golpe,
    ya el duro hierro que me raja el pecho,
    el íntimo cuchillo en la garganta.
     
    “Alla fine mi trovo/col mio destino sudamericano”, disse notoriamente il dottore Francisco Laprida, in un celebre poema di Borges. Dei numerosi studi e saggi che questo poema ha ispirato, tengo per me quello di Juan Liscano, perché è il più acuto e accattivante. Una volta, nella costa basca francese, il nostro poeta fece un sogno che lo impressionò molto e decise di trascriverlo immediatamente. Quella settimana aveva ricevuto dalla prestigiosa rivista Cahiers de l’Herne, l’invito a collaborare al numero che quell’importante pubblicazione francese avrebbe dedicato a Borges. Quando cercò di iniziare l’articolo, non poté andare avanti, e decise di leggere di nuovo il Poema congetturale. Conclusa la lettura, ebbe una rivelazione: il suo sogno era stato quel poema. Ricordò le immagini di un certo Laprade (non Laprida), francese che cavalcava un dromedario verso una piramide, probabilmente egizia. Laprade e la sua cavalcatura caddero in una fossa che si trasformava in un fiume in piena. All’improvviso il sogno cambiò scena e apparve un grande tavolo, dove si svolgeva un banchetto. I commensali, erano quadri. In uno di questi c’èra una fossa. Liscano, il sognatore, si avvicinò e guardò un medaglione in cui c’era scritto Laprade. Alzò lo sguardo e chiese a un cameriere se lì fosse morto Laprade. L’uomo rispose di sì, con la testa. Liscano si svegliò.
     
    Non glosserò il magnifico saggio dell’autore di Nuovo Mondo Orinoco, ma dirò soltanto che il Poema congetturale di Borges, sognato e riletto da Liscano, gli permise di associare vari esempi storici del terribile incontro tra la cultura e la barbarie. Nemmeno farò riferimento alla presenza di Dante in un verso del testo di Borges. Voglio solo dire che qui copierò il poema di Borges, perché è ancora attuale, e riecheggia in noi, venezuelani, duramente, di fronte al nostro destino:
     
    Poema congetturale
    Il dottor Francisco Laprida, assassinato il 22 settembre 1829 dai montoneros di Aldao, pensa prima di morire:
     
    Ronzano le pallottole nella sera ultima.
    C'è vento e c'è cenere nel vento,
    si disperde il giorno e la battaglia
    deforme, e la vittoria è degli altri.
    Vincono i barbari, i gauchos vincono.
    Io, che ho studiato le leggi e i canoni,
    io, Francisco Narciso de Laprida,
    la cui voce proclamò l'indipendenza
    di queste crudeli province, sconfitto,
    di sangue e di sudore macchiato il volto,
    senza speranza né timore, perduto,
    fuggo a sud verso gli ultimi lembi.
    Come quel condottiero del Purgatorio
    che, fuggendo a piede e sanguinando il piano;
    fu accecato e abbattuto dalla morte
    dove un oscuro fiume perde il nome,
    così dovrò cadere. Oggi è la fine.
    La notte laterale delle paludi
    mi accerchia e mi rallenta. Sento lo scalpitio
    della mia calda morte che mi cerca
    con cavalieri, con armature e con le lance.
    Io che anelavo di essere un altro, essere un uomo
    di legge, di libri, di giudizio
    a cielo aperto giacerò tra paludi;
    nondimeno mi divinizza il petto inspiegabile
    un giubilo segreto. Alla fine mi trovo
    con il mio destino sudamericano.
    A questa rovinosa sera mi conduceva
    il labirinto multiplo di passi
    che i miei giorni tessevano da un dì
    dell'infanzia. Alla fine ho scoperto
    la recondita chiave dei miei anni,
    la sorte di Francisco de Laprida,
    la lettera mancante, la perfetta
    forma che Dio conosceva fin dal principio.
    Nello specchio di questa notte mi perviene
    il mio insospettato volto eterno. Il cerchio
    si chiuderà. Spero che così sia.
    I miei piedi calpestano l’ombra delle lance
    che mi cercano. Le beffe della mia morte,
    i cavalieri, le criniere, i cavalli,
    aleggiano su di me ... Ecco il primo colpo,
    ecco il duro ferro che mi squarcia il petto,
    l’intimo coltello in gola.

  • IL SORRISO DEL POETA

    data: 17/12/2018 10.32

    Da quando l’ho conosciuto, nel 2012, non posso leggere la poesia di Domenico Cara senza associarla allo splendido sorriso da bambino che ancora conserva ai suoi 91 anni. Il poeta continua a farsi sorprendere dalla vita, e a illuminare con la sua parola le ombre silenziose. In una poesia del suo libro "Ciò che si scorge nella diversa macchia", tutti inediti che ho tradotto per Commisso Editore (2014), dice:"Il mio sorridere è allegria non finta". Non è solo il sorriso della sua allegria autentica, incarnata in quella magnifica opera che ha scritto, ma anche la sua amabile leggerezza, in cui l'unica regola codificata sono le buone maniere linguistiche con le quali affronta il mondo e le sue miserie, la sua grandezza e i suoi enigmi, rendendo verbo affascinante i suoi libri.

    Lontano dalle luci, con profondità priva di silopsismo, Domenico Cara ha scolpito una poesia simile alle nuvole che riferisce nella poesia già citata (In un paesaggio d'echi):

    "...nubi in riavvio/soffici e sospese in più parvenze terrestri".

    Tra ciò che è materiale e sacro, senza mai essere un semplice realista che descrive cose, né un devoto di essenze spirituali, Domenico Cara "si alza/per riscoprire l'equilibrio perso fra/oggetti e minutaglie di carne..." Credo che l'essersi collocato in un punto di conciliazione con la vita, ha permesso a Domenico Cara, di condividere il suo piccolo territorio di illusioni sotto il sole. La poesia che è anche corpo, è la sua vita scritta, e chi la frequenta ha il piacere di leggere una voce inconfondibile che ha questionato tutto, lasciando sul foglio il sapore di una saggezza antica molto rassicurante, insegnandoci anche il senso della misura, oggi così trascurato.
    Scrivo questo alla soglia di un viaggio, e lo faccio più dall'emozione che da una distanza letteraria e riflessiva. Lo faccio per onorare la sua opera e la sua amicizia, per me inestimabili. "Imparare ad essere libero è imparare a sorridere", ce lo ha ricordato in più di un'occasione Octavio Paz parlando di Cervantes. A Domenico Cara, custode di quella grazia, ringrazio la nobile lezione del suo sorriso da bambino e da poeta.
     
    Un mundo de 91 años
     
    Desde que lo conocí, en el 2012, no puedo leer la poesía de Domenico Cara sin asociarla a la espléndida sonrisa de niño que mantiene todavía a sus 93 años. El poeta sigue asombrándose de la vida e iluminando con su palabra las sombras silenciosas. En un poema de su libro Ciò che si scorge nella diversa macchia, publicado por Commisso Editore (2014), nos dijo: “Il mio sorridere è allegria non finta”. Y no sólo es la sonrisa de su alegría auténtica, encarnada en la magnífica obra que ha escrito, sino también una amable levedad cuya única regla codificada son los buenos modales lingüísticos con los que se enfrenta al mundo y sus miserias, su grandeza y sus enigmas, haciendo fascinante el verbo de sus libros.
    Alejado de las candilejas, con hondura pero sin solipsismo alguno, Domenico Cara ha labrado una poesía parecida a las nubes que refiere en el poema ya citado (In un passaggio d’echi):
    “…nubi in riavvio/ soffici o sospese in più parvenze terrestri”.
    Entre lo material y lo sagrado, sin volverse un simple realista que describe cosas ni un devoto de esencias espirituales, el poeta “si alza/ per riscoprire l’equilibrio perso fra/ oggetti e minutaglie di carne…”.
    Creo que haberse situado en un punto de conciliación con la vida, le ha permitido a Domenico Cara compartir su pequeño territorio de ilusiones bajo el sol. El poema, que es también cuerpo, es su vida escrita, y quien la frecuenta tiene el placer de leer una voz inconfundible que lo ha cuestionado todo, dejando sobre la hoja el sabor de una sabiduría antigua que tranquiliza, y enseñándonos también el sentido de la mesura, hoy tan descuidada.
    Anoto esto en el umbral de un viaje y lo hago más desde la emoción que desde una distancia literaria o reflexiva. Lo hago para celebrar su obra y su amistad invalorables. “Aprender a ser libre es aprender a sonreír”, nos recordó Octavio Paz alguna vez, hablando de Cervantes. A Domenico Cara, poseedor de esa gracia, le agradezco la noble lección de su sonrisa de niño y de poeta.
     
    La ventana del poeta/La finestra del poeta
    Para/Per il poeta Domenico Cara
     
    Así en esta inmensidad se anega el pensamiento mío:
    Y el naufragar en este mar me es dulce.
    Così tra questa immensità s’annega il pensier mio:
    E il naufragar m’è dolce in questo mare.
    (Giacomo Leopardi)
     
    Tu ventana tiene la vastedad del universo.
     
    Te imaginas libre
    en las infinitas cosas que pueblan tus ojos
    y tu memoria.
     
    Tu ventana
    acoge los primeros fríos
    los nuevos colores de las flores
    la nostalgia de los árboles
    el fuego sin llamas que violenta lo que vive.
     
    Te envuelves en tu mundo
    para comprender el nuestro.
     
    Que nunca te falte la alegría
    Que nunca te falte la tristeza
    Que nunca te falte la libertad de pensar.
     
    No es tiempo de callar aun
    dice tu ventana.
     
    Como notas musicales
    que salen de un piano
    tus versos jamás serán polvo.
     
    Detrás de tu ventana
    eres como un dios
    que no promete ni amenaza
    y llevas en la mirada
    el secreto de las rocas marinas
    que una vez fueron baba de volcán.
     
    Sentado ante tu ventana
    imaginas, como Leopardi
    espacios infinitos
    y el silencio de la eternidad.
     
     
    La tua finestra ha la vastità dell’universo.
     
    T’immagini libero
    nelle infinite cose che popolano i tuoi occhi
    e la tua memoria.
     
    La tua finestra
    accoglie i primi freddi
    i nuovi colori dei fiori
    la nostalgia degli alberi
    il fuoco senza fiamme che violenta ciò che vive.
     
    Ti avvolgi nel tuo mondo
    per comprendere il nostro.
     
    Che mai ti manchi l’allegria.
    Che mai ti manchi la tristezza.
    Che mai ti manchi la libertà di pensare.
     
    Non è tempo di tacere ancora
    dice la tua finestra.
     
    Come note musicali
    che escono da un piano
    i tuoi versi mai saranno polvere.
     
    Dietro la tua finestra sei come un dio
    che non promette né minaccia
    e porti nello sguardo
    il segreto delle rocce marine
    che una volta furono bava di vulcano.
     
    Seduto davanti alla tua finestra
    immagini, come Leopardi
    spazi infiniti
    ed il silenzio dell’eternità.
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    Questo l'ho scritto il 27 settembre 2017 in cossasione del 91° compleanno di Domenico Cara.
    Io, per quanto piccolo tu mi veda, sono quel che sono grazie a lei, né sarei mai arrivato a tale notorietà e gloria -ammesso che esista- se lei non avesse coltivato con il suo nobilissimo sentire quel minuscolo seme di virtù che la natura aveva messo in questo mio petto.
                                                       (Francesco Petrarca-Secretum)

     Nella sua lingua poetica, i versi trovano una casa naturale, le emozioni hanno una sonorità delicata, evocano un mondo antico e sono, anche, perfettamente compatibili con i tempi di oggi. Nelle sue poesie il tempo si dissolve! Domenico Cara è per me un maestro di vita, e lo dico con affetto, con ammirazione, e con la convinzione che è difficile incontrare persone come lui; lui che vive il mondo fuori dal mondo, ma è anche così dentro al mondo. Il suo pensiero è per me un tempio di valori sempre in crescita, sempre in movimento, dove mi sono sentita accolta fin da subito. In lui le riflessioni sulla sofferenza sono sempre filtrate dal suo intelletto che le rende lievi, e il suo sguardo di mille occhi parla con una voce delicata e leggera. Quest’omino piccolo, dolce, sorridente, intelligente, sensibile (con lui i superlativi, in senso positivo, non sono mai superflui) è il più bell’universo che io abbia mai incontrato, e vorrei, oggi, nel giorno del suo novantesimo compleanno, abbracciarlo con parole di affetto, e fargli gli auguri, ma soprattutto, ringraziarlo per avermi accolto nella sua bellissima casa che si chiama poesia...A lui, una carezza come un delicato soffio di vento!

    N.B: la citazione tratta dal Secretum di Petrarca, la dedico ad Adriana, moglie di Domenico Cara, donna straordinaria, che ha cura di lui, e lavora perché la sua opera si mantenga viva. Anche a lei un saluto affettuoso!
     
    http://www.letterefilosofia.com/riscritture-cio-che-si-scorge-nella-diversa-macchia-domenico-cara/amp/